El árbol de oro
Asistí durante un otoño a la escuela de la señorita Leocadia, en la aldea. Las clases, con las moscas persiguiéndose alrededor de la bombilla, tenían su atractivo. Recuerdo especialmente a un muchacho de unos diez años, hijo de una familia muy pobre, llamado Ivo. Era un muchacho delgado, de ojos azules. Todos los muchachos de la escuela envidiaban un poco a Ivo, por el don que poseía de atraer la atención sobre sí. No es que fuera ni inteligente ni gracioso, y, sin embargo, había algo en él, en su voz quizás, en las cosas que contaba, que conseguía cautivar (吸引) a quien le escuchase.
Quizá lo que más se envidiaba de Ivo era la posesión de la codiciada (渴望的)llave de la torrecita. Esta era, en efecto, una pequeña torre situada en un ángulo de laescuela, en cuyo interior se guardaban los libros de lectura. Allí entraba Ivo a buscarlos, y allí volvía a dejarlos, al terminar la clase. La señorita Leocadia se lo encomendó (委托) a él, nadie sabía en realidad por qué.
Ivo estaba muy orgulloso de esta distinción, y por nada del mundo la hubiera cedido. Un día, Mateo Heredia, el más aplicado y estudioso de la escuela, pidió encargarse de la tarea y la señorita Leocadia pareció acceder. Pero Ivo se acercó a la maestra y empezó a hablarle en su voz baja. La maestra dudó un poco, y al fin dijo:
—Quede todo como estaba. Que siga encargándose Ivo de la torrecita.
A la salida de la escuela le pregunté:
—¿Qué le has dicho a la maestra?
Ivo me miró de través y vi relampaguear (闪烁) sus ojos azules.
—Le hablé del árbol de oro.
—¿Qué árbol?
—Si no se lo cuentas a nadie…
—Te lo juro, que a nadie se lo diré.
Entonces Ivo me explicó:
—Veo un árbol de oro. Un árbol completamente de oro: ramas, tronco, hojas… ¿sabes? Las hojas no se caen nunca. En verano, en invierno, siempre.
—¡Qué tontería dices! —dije.
—Me es completamente igual que te lo creas o no… ¡Mientras yo viva, nadie podrá entrar allí y ver mi árbol!
Lo dijo de tal forma que no pude evitar el preguntarle:
—¿Y cómo lo ves…?
—¡Ah, no es fácil —dijo, con aire misterioso—. Cualquiera no podría verlo. Yo sé la rendija (裂缝) exacta.
—¿Rendija?…
—Sí, una rendija de la pared. Una que hay corriendo el cajón de la derecha…
¡Cómo brilla el árbol!
Desde aquel momento, mi deseo de ver el árbol creció de tal forma que me inquietaba . Todos los días le preguntaba:
—¿Lo has visto?
—Sí —me contestaba. Y, a veces, explicaba alguna novedad:
—Le han salido unas flores raras. . .
Ocurrió entonces algo que secretamente yo deseaba; me avergonzaba sentirlo, pero así era: Ivo enfermó, y la señorita Leocadia encargó a otro la llave de la torrecita. Primeramente, la disfrutó Mateo Heredia. El primer día le dije:
—¿Has visto un árbol de oro?
—¿Qué andas diciendo? —me contestó de malos modos. Quise dárselo ( a entender, pero no me hizo caso.
Unos días después, me dijo:
—Si me das algo a cambio, te dejo un ratito la llave.
Saqué toda mi colección de monedas y, por fin, conseguí la codiciada llave. Mis manos temblaban de emoción cuando entré en la torre. Allí estaba el cajón. Lo aparté y vi brillar la rendija en la oscuridad.
Cuando la luz dejó de cegarme, mi ojo derecho sólo descubrió una cosa: la seca tierra de la llanura alargándose hacia el cielo.
Nada más que la tierra. Tuve una gran decepción (失望) y la seguridad de que me habían estafado (欺骗).
Olvidé la llave y el árbol de oro. Antes de que llegaran las nieves regresé a la ciudad.
Dos veranos más tarde volví a las montañas. Un día, pasando por el cementerio (坟地) —era ya tarde y el sol, como una bola roja, caía a lo lejos— vi algo extraño. De la tierra pedregosa (多石的), entre las cruces caídas, nacía un árbol grande y hermoso, con las hojas anchas de oro: encendido y brillante todo él, cegador (炫目的). Algo me vino a la memoria, como un sueño, y pensé: “Es un árbol de oro”. Busqué al pie del árbol, y no tardé en dar con una crucecilla de hierro negro. Mientras la enderezaba (使直立), leí: IVO MÁRQUEZ, DE DIEZAÑOS DE EDAD.
Y no daba tristeza alguna, sino, tal vez, una extraña y muy grande alegría.
(Adaptación de “El árbol de oro”, Historias de la Artámila, por Ana María Matute)
Ejercicios
i) ¿A qué se refieren o modifican las palabras subrayadas? Tratándose de verbo, ¿cuál es el sujeto? Entre las opciones dadas en cada caso señala la acertada. (6 puntos, 0.5×12)
Las clases, con las moscas persiguiéndose alrededor de la bombilla, tenían su atractivo.
El sujeto de tenían es
Todos los muchachos de la escuela envidiaban un poco a Ivo, por el don que poseía de atraer la atención sobre sí
El pronombre síse refiere a
...sin embargo, había algo en él, en su voz quizás, en las cosas que contaba, que conseguía cautivar a quien le escuchase.
El pronombre le representa a
Ésta era, en efecto, una pequeña torre situada en un ángulo de la escuela, en cuyo interior se guardaban los libros de lectura.
El antecedente (先行词) del relativo (关系词) cuyo es
La señorita Leocadia se lo encomendó a él, nadie sabía en realidad por qué.
Los pronombres se y lo se refieren respectivamente a
A la salida de la escuela le pregunté.
El pronombre le representa a
Si no se lo cuentas a nadie…
Los pronombres se y lo se refieren respectivamente a
Te lo juro, que a nadie se lo diré.
El pronombre lo se refiere a
¿Y cómo lo ves…?
El pronombre lo se refiere a
Desde aquel momento, mi deseo de ver el árbol creció de tal forma que me inquietaba.
El sujeto de inquietaba es
Primeramente, la disfrutó Mateo Heredia.
El pronombre la representa a
Quise dárselo a entender, pero no me hizo caso.
Los pronombres se y lo se refieren respectivamente a
ii) Entre las opciones dadas señala la más adecuada a cada caso según el contenido del texto. (7.5 puntos, 1.5×5)
Los muchachos de la escuela envidiaba a Ivo, porque ______.
La profesora Leocadia estuvo de acuerdo de que Ivo seguía encargándose de la llave de la torre, porque ______.
¿Cómo consiguióla llave el narrador cuando Ivo cayó enfermo? ______.
¿Qué ocurrió cuando el narrador por fin entró en la torre? ______.
Según el final del texto, ¿cuál de las siguientes expresiones es falsa? ______.
iii) Traduce en chino las partes de letras en negrilla del texto. (10 puntos)
Dos veranos más tarde volví a las montañas. Un día, pasando por el cementerio —era ya tarde y el sol, como una bola roja, caía a lo lejos— vi algo extraño. De la tierra pedregosa, entre las cruces caídas, nacía un árbol grande y hermoso, con las hojas anchas de oro: encendido y brillante todo él, cegador. Algo me vino a la memoria, como un sueño, y pensé: “Es un árbol de oro”. Busqué al pie del árbol, y no tardé en dar con una crucecilla de hierro negro.
【请在答题纸上“西译汉”部分作答】
两个夏天过去以后,我又来到了山里。一天,黄昏时分,太阳像一枚红彤彤的圆 球,在远方渐渐落下,我正路过一片墓地,一幕奇景进入我的眼帘。在布满砾石 的地上,在那些躺倒的十字架之间,生长着一棵美丽的大树,金色的叶片宽阔绰 约, 通体激情闪烁,令人目眩。我的脑海如同进入梦境,我想:“这就是一颗黄 金树。”我的目光在树根近旁巡视,很快发现了一枚小小的黑铁十字架。