问答题
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Por qué Espa
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a se mueve a un ritmo distinto del resto de Europa? Sin duda, el buen tiempo tiene algo que ver. Sin embargo, los periódicos y las novelas de principios del siglo XX indicaban que la mayor parte de los espa
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oles tenía el mismo horario que el resto de Europa. En aquella época, h hora más frecuente del almuerzo era las doce o la una, y la cena, alrededor de las siete de la tarde, aunque la clase acomodada solía comer y cenar algo más tarde. Los primeros cambios aparecieron durante la década de 1920. Nadie sabe muy bien por qué, pero hay distintas teorías. Puede ser que fuera durante la primera mitad del siglo XX cuando muchos espa
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oles descubrieron la diversión y la vida nocturna. Esta teoría parece consistente. De hecho, para un extranjero que acaba de llegar a Espa
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a, lo que más distingue la vida de los madrile
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os es un dinamismo social increíble.
Si se pasea por el centro de muchas ciudades europeas a partir de las seis de la tarde, las calles están vacías. Si uno pasea por el centro de Madrid alas nueve de la noche, podrá encontrar las calles y los bares llenos de gente. En Espa
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a, el cambio tuvo lugar cuando las clases altas empezaron a reemplazar la hora del té por un café más tardío. Los salones de baile dieron paso a bares, cafés y animadas tertulias (聊天). Pero los actuales horarios de trabajo y de comidas no se asentaron (立足) en Espa
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a hasta que las clases trabajadoras también se aficionaron a la diversión nocturna.
Pregunté a Ana Palacio, ex ministra espa
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ola de Exteriores, qué pensaba de un posible cambio de los horarios de Madrid. Ya era más allá de la medianoche de un martes. Estábamos en una cena con un grupo de gentes de negocios y periodistas. Palacio acababa de volver de un viaje a Vancouver (温哥华) y tenía que coger un avión a Bruselas alas seis de la ma
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ana del día siguiente. Con sólo pensar en su agenda de viajes me fatigaba. Pero ella estaba lúcida (清醒的). Su expresión se transformó en horror ante mi idea de un almuerzo al estilo americano. "
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Qué?
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Comer alas doce y en media hora?", preguntó. "Eso sería como perder parte de nuestro espíritu."