问答题
EE. UU., ?de retirada?
Mayte Carrasco
El mundo unipolar de George Bush ha muerto y va camino de recibir sepultura. El discurso pronunciado por el presidente Barack Obama en la Asamblea Nacional de Naciones Unidas ha firmado el certificado definitivo de defunción (死亡) de las aventuras
unilateralistas (1
) de Washington en el mundo.
El gendarme norteamericano quiere
dejar de serlo y
convertirse en un actor más de la escena internacional
(A)
,
una decisión
acogida con un mal disimulado entusiasmo entre muchos líderes mundiales ávidos de nuevos vientos multilateralistas.
Rusia es una de las potencias más beneficiadas por
este nuevo clima
, sobre todo por la gracia de golpe de Obama de retirar el polémico escudo
antimisiles (2)
en Polonia y República Checa,
heredado
de la era Bush y percibido por Rusia como una amenaza alas puertas de casa. La decisión ha sido recibida con vítores (欢呼) desde Moscú. Vladimir Putin ha dicho que le
parece
"correcta y valiente" y para demostrar
su
júbilo el presidente Medvedev ha anunciado que abandona a su vez el proyecto ruso de instalación de misiles en Kaliningrado que
apuntarían
hipotéticamente a Europa.
Todo parece indicar que se abre una oportunidad única para reconstruir las maltrechas relaciones entre Washington y Moscú después de a
?
os de desconfianza y recelo mutuo. Por fin se han reanudado las reuniones del consejo Rusia-OTAN y hay buenas perspectivas para la negociación de un nuevo tratado de reducción de armas estratégicas antes de que
finalice (3)
el a
?
o. También la OTAN, a través de
su
nuevo secretario general, Anders Fogh Rasmussen, habla de un "nuevo comienzo" entre
la Alianza
y Rusia. En esta nueva etapa,
es necesario
escuchar más a Moscú y
evitar que el Consejo Rusia-OTAN siga siendo un foro para dar publicidad de las
divergencias
(B)
; hay que incidir en (强调) lo que nos
une, ha dicho
, como la lucha contra el terrorismo o el freno a la proliferación nuclear (en este sentido, las buenas relaciones favorecerán
frentes comunes contra Irán, que continúa con sus aspiraciones nucleares
)
(C)
.
Es
una bocanada (一口) de aire fresco después de la era de los "neocons" (新保守主义者) de Bush, en la que los desencuentros entre
antiguos rivales
de la guerra fría habían alcanzado una temperatura similar a la de los a
?
os que precedieron a la caída del muro de Berlín.
La Administración Obama está cambiando el rumbo de la política mundial, pero cabe preguntarse:
?
por el bien del mundo, o por el bien de EE. UU.?
La crisis económica está transformando muchas agendas
(D)
,
y para muchos analistas rusos puede que la retirada del escudo antimisiles y el giro hacia el multilateralismo hayan respondido más a una razón económica que estratégica
(E)
. Además, el presidente norteamericano tiene que ocuparse en estos momentos de otros frentes, como
son
la reforma del sistema
sanitario (4)
estadounidense y la guerra de Afganistán,
asuntos
que pueden desgastarle políticamente y que empiezan a crearle una opinión pública adversa
(F)
.
En cuanto a la OTAN, los cambios serán pocos. Aunque se hable de nuevo comienzo por un lado, por el otro Rasmussen advierte a Rusia de que
va
a continuar con su política de puertas abiertas, y que en ningún caso la Alianza va a dejar de existir, por mucho que Moscú se empe
?
e en asegurar que
es
una pieza obsoleta de la maquinaria de la guerra fría. En su nuevo proyecto de Arquitectura de Seguridad Europea, el presidente Medvedev apuesta por otorgar un mayor protagonismo a la OSCE (欧洲安全与合作组织) y a la ONU para resolver los conflictos de orden mundial. Pero en la práctica
eso
no es posible por las
desconfianzas (5)
latentes aún en los países miembros de la OTAN de Europa del Este,
asustados
tras la intervención militar de Rusia en Georgia y los cortes de suministro de gas por
sus
desavenencias (不和谐) con Ucrania.
Aún así, hay motivos para la esperanza en muchos otros campos de cooperación, y para
ello
es necesario en esta nueva etapa no volver a cometer los mismos errores del pasado. Durante la administración Bush, Rusia fue ninguneada e iguorada, y norteamericanos y europeos calibraron (估量,判断) real a Putin, un líder muy querido por sacar a
su país
del ostracismo (孤立) de los a
?
os noventa e infundir entre
la población
un sentimiento de orgullo que ha hecho desaparecer por completo la humillación que
sucedió
a la derrota de la guerra fría. El líder ruso ha construido una potencia
energética (6)
con
un arma estratégica
, el gas y el petróleo. Pero sólo
se le prestó
atención, paradójicamente, después de la intervención militar en Georgia y la
anexión (7
) de Osetia del Sur y Abjasia.
Hasta entonces, todo habían sido decepciones. En el 2001 Putin se convirtió en un fiel aliado de Washington en la "guerra contra el terror" en toda la zona controlada por la antigua URSS en Asia central. Durante a
?
os, Moscú esperó recompensas, pero en cambio obtuvo una larga lista de
movimientos (8)
percibidos por Moscú como una amenaza, como la ampliación de la OTAN hasta
sus
propias fronteras, la expansión de la UE hasta su antigua área de influencia, el anuncio del escudo antimisiles o el reconocimiento a la independencia de Kosovo, que
sentó
un peligroso precedente en todos los territorios con aspiraciones independentistas del planeta. A cambio, Rusia recibió poco, ni siquiera su ansiada entrada a la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Aprendamos de los errores de Bush y no demos la espalda a Rusia en la construcción de este nuevo sistema internacional
(G)
.
Se desaprovecharía una oportunidad de oro si diéramos nuevos pasos en falso, como la entrada de Georgia y Ucrania en la OTAN
(H)
. Estamos en un mundo más peligroso que
aquél
que existió antes del 11-S, y la prioridad es luchar contra la proliferación de armas
nucleares (9)
y el terrorismo islámico, y enterrar el unilateralismo para trabajar mano a mano en este nuevo orden mundial que
se avecina (10)
.
Adaptación de EE. UU., ?de retirada?, CAMBIO 16, 5-11 de octubre de 2009